Corria el año de 1994, para ser preciso era Julio, por fin había terminado de “pagar” todas las materias reprobadas de la preparatoria (llegué a acumular 6 al final del 4to semetre), por fin llegaría a la etapa que siempre había soñado: entrar a la Universidad y estudiar de manera más formal lo que me apasionaba, Computación. Por cosas del destino (y que quizás después escribiré) me reprobaron 15 días antes de terminar los cursos de preparatoria (estudié en un Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios -C.B.T.i.S 14-).
Exploté de manera que nunca lo había hecho, traición e injusticia se habían coludido, de verdad no me lo merecía y decidí que como estaba harto de las escuelas, no estudiaría más, y le comuniqué mi decisión a mi padre; sorprendentemente mi papá me apoyó, mi madre no tanto, pero al final aceptó. Ohhh si!!, todo era felicidad, no obligaciones, no tareas, no investigaciones, no aguantar maestros pedantes, no tenerme que pelear con maestros ineptos, solo vida social y descansar, vivir de mis rentas…
Lo difícil vino unas semanas después, cuando le extendí la mano a mi padre para que me diera dinero para ir a alguna fiesta. A lo que me contestó:
Hmmmm Yo no tengo obligación de darte un solo peso, acaso estudias?
Uuuuuppssss! , era verdad!, y ahora?? qué hago??, por lo pronto no iré con mi madre, ya sabía que esto no era fortuito, y ella también me negaría cualquier cantidad de dinero que le pidiera, asaltar la cartera no fué nunca mi estilo, hacer el monederazo… menos. Así que sacaba dinero de donde podía, hacía todo tipo de mandados, compras, etc, etc, todo para tener algo de efectivo, en vez de tomar camión para dirigirme al mercado, me iba caminando (como 40 mins aprox) y regresaba caminando (con todo y pesadas bolsas), iba por mi hermana a la salida de su escuela (aplicando la misma y cuando se dejaba también la hacía caminar), como es obvio me harté y tuve que empezar a hacer lo que pensé que tardaría mucho en hacer: pedir trabajo.
Ya sabía que nadie me contrararía, joven inexperto, sin referencias, sin nada que supiera hacer, los trabajos en el periódico son muchos unas farsas o solo te quieren para que vendas sus productos (en realidad se los compras a ellos y te dejan el paquete de deshacerte de ellos), así que tuve que recurrir a algo que no me gustaba, pedir el favor con algún conocido de la familia, el objetivo fué un ahijado de mi papá, él era el subdirector de uno de los periódicos más importantes de la ciudad: Novedades de Acapulco, así que con la cola entre las patas fuí a pedir ayuda, una sorpresa más, dijo que si, Wooooooowww, trabajaría en una empresa grande, y como soy el hijo de mi papá, pos no tenía que ser tan malo, ven mañana por la tarde y te digo que te resuelvo, me dijo.
Estuve puntual a la cita, me explicó la responsabilidad que tenía de no hacer nada mal, obedecer y en general ser el mejor de los trabajadores, ya que sería un recomendado, que estaría bajo la mira de todos sus “enemigos” laborales, así que después del choro mareador me dijo, tienes trabajo, ganarás $300 pesos a la decena, presentate con fulano-de-tal y él te dará instrucciones; pasé con quien tenía que pasar y solo me dijo: Presentate mañana a las 3 de la mañana, serás supervisor de repartidores, mañana te darán más información de lo que debes de hacer.
Ok, ok, 3 AM era el horario de la parte operativa de los periódicos (me dije a mi mismo), por eso debo de estar a esa hora, de haber sabido todo lo que me tocaba, igual y no pido el trabajo, pero ya había dado la molestia, y por ningún motivo me iba a retractar, mucho menos correr a llorar con mi madre, ni pedir “perdón” a mi padre, maldito orgullo!!, como es de recanijo y nos hace pasar cada cosa…. Al final, supe y tuve que aguantar mis actividades:
- Estar presente todos los dias (lunes a domingo!) a las 3 AM en el periódico.
- Ayudar a los repartidores a formar sus periódico (no se los dan así como los recibimos!!).
- Acompañar a uno (o varios según fuera el caso) repartidor en su ruta.
- Levantar el censo de suscriptores, ayudarles a cobrar a los mismos.
- Atender a los repartidores asaltados (y corroborar que fuera cierto) para llevarlos a denunciar ante el Ministerio Publico (MP).
No está de más comentar que era cansadísimo, recorrí a pié casi todo acapulco, recuerdo bien que cuando inicié tenía unos de esos zapatos “Perestroika” de la Canada, los recuerda alguien? Eran grandotes y con una suela enoooorme, jaa!! terminaron mas lisos que una chancla!, estuve en varios MPs viendo el relajo de las denuncias ante la autoridá, ví a algún repartidor sangrando por haberse resistido al asalto, no tuve más que un día de descanso, terminaba agotado, asoleado y hambreado.
Ahora comprendo todo, nadie me quita la idea que todo estuvo planeado, mis padres me conocian muuuuuy bien, sabían que pasaría, que haría y cómo terminaría, que el ahijado de mi papá había platicado con ellos para exponerles el caso (yo no le dije a nadie que lo haría, simplemente lo hice), una estrategia perfecta!, obviamente, comprendí lo difícil que es ganarse el dinero cuando no se tiene una preparación profesional (ya no digamos el título, que lo compras relativamente fácil), al mes de esa chinga me dieron unas ganas ENORMES de volver a estudiar, ahora sabía que la vida en la escuela era papita a comparación de lo que ya había sufrido. Creo que estaré enormemente agradecido a mis padres por esto, es algo que me dió el impulso que necesitaba y mi primer encontronazo con esta perra vida, que no es nada condecendiente con uno ;-).