Promete poco y cumple mucho.
Demófilo.
Me cuesta mucho trabajo no molestarme cuando la gente no cumple lo que dice, cuando eso pasa me siento menospreciado y empiezo a perderle el respeto a la persona culpable. Y es que no es tan difícil acordarse de sus deberes, compromisos y/o tareas, o si?.
Esto se ha expandido a niveles laborales (”Te lo tengo para el martes”), personales (”Yo te hablo por si sí, o por si no”) y familiares (”Washa, washa, washa”). No cuesta nada avisar cuando no se podrá, en mi caso hay por lo menos 3 formas seguras de lograrlo: Teléfono (celular, casa y oficina), correo electrónico y el mensajero instantáneo; opcionalmente podrían ir a mi depa u oficina, pero eso ya es pedir demasiado cuando nisiquiera pueden con las más fáciles.
Ahora igual y viene la pregunta: ¿A poco tú nunca fallas?, por supuesto que sí, eso sucede poco, pero si. Me preocupo (y mucho) cuando no puedo cumplir algo, trato de avisar sobre cualquier contratiempo, y muchas otras veces ni me comprometo cuando sé que no tendré oportunidad de cumplir (aunque por ello tenga menores ingresos monetarios
).