Mi amiga la teibolera

No ando juzgando a la gente, y tampoco lo hice con esta amiga, la cual conocí en una discoteca en Acapulco*, me cayó bien y empezamos a platicar, como a los 10 minutos me suelta el dato, quien sabe que esperaría, que anduviera más “perro” o que de plano me alejara. Pero no fué así, me es muy sin-embargo que hagan las personas para ganarse la vida.

Contrario a lo que muchos pensaron, no me gustaba como pareja, que si!, taba buena, pero pos X, cuando estoy con una persona por amistá me importa poco su aspecto físico, mi intención amistosa la tenía claro incluso antes de esos minutos que comento aquí arriba; y a pesar de que también ejerce la prostitución, no fuí su cliente, tampoco conocí a sus amistades, de hecho, el poco tiempo que convimos no supe de alguna tercera persona, cosa nada rara para alguien que recién llegaba a radicar a la ciudad.

Curándome en salú preferí no tener su número de celular, ni saber donde trabajaba, o dónde vivía, prefería encontrarla en los lugares que frecuentabamos; con el tiempo supe que le hacía al “activo” y consumía frecuentemente un par de drogas duras, a sus 21 años había vivido más situaciones de las que yo nunca siquiera soñé, como aquella vez que tuvo sexo en la cabina de sonido de cierta disco de la costera, esto último no me lo contó, yo lo ví (y no, no participé ); en sus ojos se veía la juventud desenfrenada, con ganas de tocar fondo y quedarse ahí, pero por algún motivo se levantaba y seguía.

Después me vine a vivir aquí al D.F.,como a todos mis amigos cercanos, fué de las pocas personas que sabían exactamente porqué y cuándo dejaba la ciudad, como es obvio perdimos contacto, nunca me pidió mi teléfono ni yo el suyo. En alguna de esas veces que regresé a ACA la volví a encontrar, pero ahora si en uno de esos lugares donde hay música… pero uno generalmente no baila ahí, solo ves bailar, nos saludamos y platicamos como si estuvieramos tomando el café en Sanborns, claro, hasta que me acordé que seguramente estaba trabajando y no debía interrumpir, hubieramos quedado en vernos en otro lugar, pero en horas siguientes estaría yo regresando a la capital.

Hoy me acordé de ella, como frecuentemente me acuerdo de mis amigos, no sé que haga de su vida ni como esté, solo espero que bien y a gusto… como lo espero de todos mis amigos.

P.S. Se que no parece cuento de navidad, y quizás no sea como que muy ad hoc a la temporada, pero ya ven, uno es contreras hasta en estas fechas…

* No, no era un table-dance.

Tags:

3 Responses to “Mi amiga la teibolera”

  1. 1
    paranoid android Says:

    Orale, que buena anecdota!

    Me recordo una que me conto alguna vez mi padrino…

  2. 2
    Mauricio Angulo S. Says:

    El término polí­ticamente correcto es ‘bailarina exótica’ y es un trabajo tan honrado y decente como el que más -excepto tal vez el de diputado suplente-.

    Muy buena historia, mi estimado. Recuérdame un dí­a contarte la historia de mi amiga la Hellena. ;-)

  3. 3
    jorge Says:

    una `pregunta, son cuidadosas las teiboleras en el aspecto de higiene y
    tener mucha precaucion en el aspecto de contraer una enfermedad
    de transmision sexual

Leave a Reply