Que pena, he vivido exactamente seis meses en constantes falsos cognados.

On the Road Manuscript, #1, originally uploader by Thomas Hawk
Es difícil darse cuenta de ello, a menos que hagas algo realmente estúpido, de otra manera, pueden pasar años sin que ambas partes se den cuenta, sin que sepan que aunque hablan/sienten/viven cosas parecidas, y que aparentemente vienen del mismo lugar, la verdad es que tienen destinos distintos… o terminan dejandote como un Luis, odiando a todos los Ricardos del mundo (tiene que ver el video para entender esto).
Es sabido por todos que la estupidez humana es infinita, y por eso no se tarda en saber que decir te quiero le significa a “hola, buenos días”, y abrazarle, en vez de una propuesta tácita a aceptar amor era un apoyo para no mojarse con sus propias lágrimas; que “quiero que me conozcas” es más un “te acosaré hasta que te canses”.
Es difícil dejar de ser estúpido, y quien nunca en su vida no lo ha sido, entonces no sé para qué vivía; si de equivocarse se trata!, se trata de sentirse bien, de dejar salir lo que sientes, aunque estés mal, aunque esperes decenas de días, meses; siempre y cuando sigas sintiendo lo mismo; aunque tengas que alejarte, ya lo decía Einstein, el tiempo y la distancia siempre son relativos.
Es duro salir de los falsos cognados, desconozco si es cosa de búsquedas desesperadas de encontrar ese alguien, cosa de la que no podría opinar pues nunca me he sentido así, tanto que solo ha pasado dos veces; y me confundo, pues no quiero decir Chau Numero 3, no a la princesita que rechazó la mitad de mi reino*.
Es curioso ver como se conjugan y confabulan las cosas estos días, un linguista llamado Spartaco habló sobre cognados, aquí me tienen platicando de eso, y de como mi tercera no fué la vencida, recordando que fué en la playa donde nos dijimos que significaba cada cosa, como en ese poema de Benedetti.
Dos idiomas, uno se llama amistad y otro … ya no sé si tiene nombre.
P.S. No me llamo Luis, ni me gustaría llamarme así.
*La otra mitad de mi reino la cambié por un cigarro, en una noche de fiesta, con ese vicio escaso.